Eneida
Eneida 680 de un pensamiento en otro, loco por el baldón: si volcarse en la espada
hundiendo su hoja fría en su costado
o arrojarse a las olas y nadando ganar la curva playa y adentrarse de nuevo
por las filas de los teucros. Por tres veces intenta lo uno y lo otro;
685 por tres veces la poderosa Juno
lo toma de la mano compadecida de él y le hace desistir.
Así va deslizándose por sobre el hondo mar a favor de las olas que lo impelen
y lo dejan al fin en la antigua ciudad donde su padre Dauno mora.
En tanto por aviso de Júpiter[363] Mezencio, ardiendo en ira,
690 entra en combate y acomete a los teucros victoriosos.
Acuden prestas las banderas tirrenas y concentrando en él toda su saña
contra él solo arremeten con su lluvia de dardos.
Él, igual que una roca adelantada sobre el ancho ponto,
expuesta a los embates de los furiosos vientos y las olas,