Eneida
Eneida 695 arrostra todo el ímpetu, todas las amenazas del cielo y de la mar,
y permanece firme; así Mezencio abate en tierra a Hebro, el hijo de Dolicaón
y a una con él a Látago y a Palmo, volandero en la huida.
A Látago le hiere de lleno en boca y cara
con un enorme trozo de la peña de un monte,
a Palmo jarretándole la corva lo deja revolcándose por tierra.
700 Y le hace entrega a Lauso de sus armas para que luzcan en sus hombros
y se prenda el penacho en el almete, Y da muerte también al frigio Evantes
y a Mimante, compañero de Paris y su igual en edad.
Su madre Teano, la mujer de Ámico, le había dado a luz
la noche misma en la que la hija regia de Ciseo,
705 preñada de una antorcha trajo a la vida a Paris.
Paris reposa en la ciudad paterna,
los restos de Mimante ignorados en tierra laurentina.
Y como el jabalí que la jauría acorre a dentelladas de lo alto de los montes,