Eneida

Eneida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

865 Pues no vas a dignarte, valeroso animal, creo yo, tolerar

que otro te mande ni aceptarás por dueño a ningún teucro».

Le dice y monta en él y acomoda sus miembros como tiene por costumbre

y carga sus dos manos de aguzados venablos.

Fulge en su testa el bronce de su yelmo

870 y eriza al aire su penacho equino.

Y galopa así raudo al centro de las tropas enemigas.

En un solo corazón hierve un inmenso sonrojo y un frenesí mezclado de dolor

y un amor acuciado del ansia de venganza y un valor seguro de sí mismo.

Llama a Eneas a gritos por tres veces. Lo reconoce Eneas

y dirige gozoso esta plegaria: «¡Que me otorgue esta gracia

875 el gran padre de los dioses y Apolo el de la altura!

Empieza ya». Se limita a decir.

Y lanza en ristre se dirige a su encuentro. Mezencio le replica:

«¿Por qué tratas de amedrentarme tú, monstruo feroz,

después de haberme arrebatado a mi hijo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker