Eneida
Eneida y establece las cláusulas del pacto. O este brazo hundirá
15 en la sima del Tártaro al dardanio, a ese prófugo de Asia —tomen asiento y vean[399]
con sus ojos el lance los latinos; yo solo con mi espada
voy a vengar la ofensa que pesa sobre todos[400]—,
o que sea él quien mande en los vencidos
y que Lavinia pase a ser su esposa». Le replica con ánimo sereno el rey Latino:
«Joven de alma sin par, cuanto más te arrebata tu ardoroso coraje
20 tanto más debo yo reflexionar y cauto sopesar todos los riesgos.
Tú posees los reinos de tu padre, de Dauno, y eres dueño
de muchas plazas fuertes ganadas con tu brazo. Por su parte Latino
posee oro y un alma generosa. Muchachas casaderas hay otras en el Lacio
y en los campos laurentinos de bien noble linaje.
25 Deja que te descubra sin rebozo lo que es harto penoso de decir
y embebe de esto tu alma: