Eneida
Eneida a la ciudad de Evandro. Julo renunciará a estos campos y los hombres de Eneas
185 ya nunca en rebeldÃa volverán a emprender guerra ninguna
ni a hostigar estos reinos con sus armas. Pero si accede la victoria
a concedernos el favor de Marte
—como creo más bien y ojalá lo confirmen con su favor los dioses—
no ordenaré a los Ãtalos someterse a los teucros ni busco para mà ningún reino;
190 que en iguales condiciones cada pueblo no sometido se una en alianza
que no termine nunca. Yo les daré mis ritos y mis dioses.
Mi suegro Latino mantendrá el poder de su espada,
mantendrá el mando acostumbrado.
Los teucros me alzarán mi murada ciudad
y Lavinia dará el nombre a esa ciudad».
195 Asà habla Eneas el primero. Asà después Latino, elevando los ojos hacia el cielo
y tendiendo la diestra a las estrellas: «Yo también, Eneas, te lo juro,
por los mismos poderes, por la tierra y el mar y las estrellas,