Eneida
Eneida por los dos hijos de Latona, por el bifronte Jano,
y el poder de los dioses del abismo
y el sagrado recinto del implacable Dite[412]; que escuche mis palabras
200 el Padre que sanciona los pactos con el poder del rayo. Toco este altar
y pongo por testigos a estos fuegos y a las divinidades que están aquà presentes.
No ha de llegar el dÃa que interrumpa esta paz
y estos pactos de las gentes de Italia,
tome el giro que tome nuestra suerte,
no habrá fuerza que desvÃe de ellos mi voluntad
ni siquiera aunque arrolle la tierra
la tromba de un diluvio y precipite su mole entre las olas
205 o aunque arrumbe en el Tártaro la bóveda del cielo.
Tan cierto como que este mi cetro
—lo ostentaba en su diestra por dicha aquel momento—
no verá florecer de su vara
tiernas hojas ni rameada sombra
desde que desgajado de su cepa allá en el bosque