Eneida
Eneida Aviva tú la furia de los vientos, hunde, entierra sus naves en las olas
70 o dispersa a sus hombres, desparrama sus cuerpos por el fondo.
Tengo catorce ninfas de hermosura arrogante: la más bella de todas, Deyopea,
voy a unirla contigo en firme enlace, haré que sea tuya para siempre,
que por este servicio que me prestas pase todos los años
75 de su vida contigo y te haga padre de lucida prole».
Responde Eolo: «A ti, reina, te cumple revelar tus deseos; a mí el alto deber
de hacer lo que me mandas. Este reino, todo él, tú me lo has dado,
tú el cetro y el favor de Júpiter, tú el sentarme a la mesa de los dioses,
80 tú el mando sobre nubes y huracanes». Dice y con la contera de su lanza
empuja a un lado el hueco monte.
Raudos en escuadrón los vientos se abalanzan
por el portillo abierto y va arrollando su turbión la tierra.
Y se lanzan de pechos sobre el mar y de lo hondo de su seno