La Eneida
La Eneida 710
el pequeño Julo y siga detrás nuestros pasos mi esposa.
Y vosotros, mis siervos, prestad atención a cuanto diga.
A la salida de la ciudad hay un túmulo y un viejÃsimo templo
abandonado de Ceres y a su lado un antiguo ciprés
que la piedad de nuestros padres guardó muchos años.
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Cada uno por su lado llegaremos todos a ese mismo lugar.
Tú toma, padre, los objetos de culto y los patrios Penates;
yo no puedo tocarlos saliendo de guerra tan grande
y de la reciente matanza, hasta que me purifique
el agua viva de un rÃo."