La Eneida
La Eneida "Por qué te empeñas en entregarte a un dolor insano,
oh dulce esposo mío? No ocurren estas cosas sin que medie
la voluntad divina; ni te ha sido dado el llevar a Creúsa contigo,
ni así lo consiente el que reina en el Olimpo soberano.
Te espera un largo exilio y arar la vasta llanura del mar,
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y llegarás a la tierra de Hesperia donde el lidio Tiber
fluye con suave corriente entre los fértiles campos de los hombres.
Allí te irán bien las cosas y tendrás un reino y una esposa
real; guarda las lágrimas por tu querida Creúsa.
No veré yo la patria orgullosa de los mirmídones
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o de los dólopes, ni marcharé a servir a las matronas griegas,