La Eneida
La Eneida al puerto ausonio; pues saber el resto lo prohiben
las Parcas a Héleno y hablar me impide Juno Saturnia.
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De Italia primero, aunque tú ya piensas, ignorante,
que está cerca y te dispones a entrar en puertos vecinos,
lejos te separa un largo y difícil camino por largas tierras.
Antes debes hincar tu remo en la ola trinacria
y recorrer con tus naves la llanura del mar ausonio
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y los lagos del infierno y la isla de la eea Circe,
antes de que puedas fundar tu ciudad en una tierra segura.
Te diré las señales, tú tenlas guardadas en tu memoria;
cuando, angustiado, junto a las aguas de un río escondido
encuentres bajo las encinas de la orilla una enorme cerda