La Eneida
La Eneida con una corona y la llenó de vino puro e invocó a los dioses
de pie en lo alto de su nave:
"Dioses señores del mar y de la tierra y de las tempestades,
abrid un camino fácil al viento y soplad favorables."
Se animan las brisas ansiadas y el puerto se ofrece
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ya más cerca, y el templo aparece de Minerva sobre su roca;
recogen velas los compañeros y ponen proa a la costa.
Es un puerto curvado en arco por las olas de levante,
las rocas que se interponen salpicadas están de salada espuma,
y él mismo parece esconderse; en doble muralla ofrecen sus brazos
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escollos como torres y se aleja el templo de la costa.
Aquí pude ver, augurio primero, cuatro caballos en el pasto