La Eneida
La Eneida 35
ni aquí, en Libia, ni antes en Tiro; Yarbas fue despreciado
con otros caudillos a quienes África sustenta
rica en triunfos. ¿Lucharás también contra un amor deseado?
¿No tienes en cuenta de quién son los campos en que te has instalado?
Por aquí las ciudades getulas, raza invencible en la guerra,
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y los númidas sin freno te rodean y la inhóspita Sirte;
por allí una región desolada por la sed y los barceos
furiosos. ¿Y qué decir de las guerras que se alzan en Tiro y las amenazas de tu
hermano?
Creo, sin duda, que por auspicios divinos y el favor de Juno
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mantuvieron hasta aquí su curso en alas del viento las naves troyanas.