La Eneida
La Eneida ¡Cómo has de ver esta ciudad, hermana, qué reinos has de ver surgir
con una boda así! ¡Con qué hazañas se alzará la gloria
púnica servida por las armas de Troya!
Pide sólo la venia de los dioses, con sacrificios adecuados
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cuida la hospitalidad y trenza motivos para que se quede,
mientras las tormentas y Orión lluvioso descargan su ira en el mar
y las naves están aún sin reparar y el cielo tempestuoso."
Estas palabras su ánimo encendieron con amor desmedido,
dieron esperanza a un corazón en duda y su pudor liberaron.
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Al punto se dirigen a los templos y tratan de encontrar la paz
por los altares; sacrifican a Ceres legisladora ovejas