La Eneida
La Eneida "Egregia en verdad alabanza y gran botín sacáis
tú y tu hijo (gran y memorable numen),
si una sola mujer se ve vencida por el engaño de dos dioses.
95
Y a mí no se me escapa que por temer nuestras murallas
recelas de las casas de la alta Cartago.
Mas, ¿cuál será el límite? ¿O a dónde vamos con tan gran disputa?
¿Por qué no acordar, mejor, eterna tregua con el pacto
de un himeneo? Tienes ya lo que buscaste con todas tus ganas:
100
arde una Dido enamorada y corre por sus huesos la locura.
Gobernemos, pues, sobre un pueblo común y con auspicios
iguales; séale permitido servir a marido frigio
y poner como dote bajo tu diestra a los tirios."
A ésta (pues notó que había hablado con disimulo,