La Eneida
La Eneida 105
para desviar a las costas de Libia el poder de Italia)
así repuso Venus: "¿Quién con tan poco juicio
para rechazar tal proyecto prefiriendo la guerra contigo?
Ojalá que la suerte acompañe a cuanto acabas de exponer.
Pero insegura del hado estoy: si querrá Júpiter que una sea
110
la ciudad de los tirios y los desterrados de Troya,
o si aprobará que los pueblos se mezclen o que pactos se firmen.
A ti, su esposa, te toca tantear su voluntad con tus ruegos.
Inténtalo, te seguiré." Así lo aceptó entonces Juno soberana:
"Ésa será mi tarea. Ahora, cómo lograr podemos lo que nos ocupa
115
en pocas palabras (atiende) te explicaré.
Eneas, y con él la muy desgraciada Dido,