La Eneida
La Eneida se disponen a marchar al bosque a cazar en cuanto su orto primero
haya hecho salir el titán de mañana y desvele el orbe con sus rayos.
Yo a ellos les he de enviar desde lo alto un negro nubarrón de
granizo,
120
mientras se apresuran los flancos y rodean el lugar con sus redes,
y agitaré con truenos el cielo entero.
El séquito huirá y les envolverá una noche espesa;
Dido y el jefe troyano en la misma cueva
se encontrarán. Allí estaré yo, y, si es firme hacia mí tu voluntad,
125
os uniré en estable matrimonio, consagrándola como legítima esposa.
Entonces se cumplirá el himeneo." Accedió sin oponerse
Citerea a su demanda, y rió por haber descubierto el ardid.
Entretanto la Auroa naciente abandonó el Océano.
Sale la flor de la juventud por las puertas al despuntar el alba,