La Eneida
La Eneida 375
y las suertes licias y hasta enviado por el propio Jove
el mensajero de los dioses le trae por las auras las horribles órdenes.
Es, sin duda, éste un trabajo para los dioses, este cuidado inquieta
su calma. Ni te retengo ni he de desmentir tus palabras:
vete, que los vientos te lleven a Italia, busca tu reino por las olas.
380
Espero confiada, si algo pueden las divinidades piadosas,
que suplicio hallarás entre los peñascos y que repetirás entonces
el nombre de Dido. De lejos te perseguiré con negras llamas
y, cuando la fría muerte prive a estos miembros de la vida,
385
sombra a tu lado estaré por todas partes. Pagarás tu culpa, malvado.
Lo sabré y esta noticia me llegará hasta los Manes profundos."