La Eneida
La Eneida del antiguo esposo, que honraba con honor admirable,
adornado de níveos vellones y fronda festiva;
de aquí le pareció oír sus voces y palabras,
que la llamaba, cuando la oscura noche se apoderaba de la tierra,
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y que por los tejados un búho solitario con fúnebre canto
se lamentaba a menudo hasta convertir su larga voz en llanto.
Y muchas predicciones además de antiguos vates
la aterrorizan con terrible advertencia. La persigue fiero Eneas
en persona en sus sueños de loca y siempre se ve a sí misma
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sola, abandonada, siempre sin compañía marchando
por un largo camino y en una tierra desierta buscar a los tirios,
como Penteo ve en su locura de las Euménides la tropa
y aparecer dos soles gemelos y una doble Tebas,