La Eneida
La Eneida guardiana del templo de las Hespérides, la que daba al dragón
su comida y cuidaba en el árbol las ramas sagradas,
485
rociando húmedas mieles y soporífera adormidera.
Ella asegura liberar con sus encantamientos cuantos corazones
desea, infundir por el contrario a otros graves cuitas,
detener el agua de los ríos y hacer retroceder a los astros,
y conjura a los Manes de la noche. Mugir verás
490
la tierra bajo sus pies y bajar los olmos de los montes.
A ti, querida hermana, y a los dioses pongo por testigos
y a tu dulce cabeza, de que a disgusto me someto a la magia.
Tú levanta en secreto una pira dentro del palacio,