La Eneida
La Eneida 560
inconsciente, y no oyes cómo los Céfiros su favor te brindan?
Mira que esa mujer trama en su pecho engaños y un horrendo crimen,
dispuesta a morir, y suscita diversas tempestades de ira.
¿No te marchas al punto de aquí, ahora que puedes escapar?
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Has de ver el mar entubiarse de maderos, y crueles antorchas
encenderse, el litoral hervir en llamas,
si la Aurora te sorprende entretenido aún por estas tierras.
Ea, ánimo. Date prisa, que cosa varia es siempre y mudable
la mujer." Tras así decir se confundió con la negra noche.
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Entonces, por fin, Eneas, asustado por las sombras repentinas,
saca su cuerpo del sueño y a sus compañeros fatiga