La Eneida
La Eneida 585
La reina cuando desde su atalaya vio blanquear la luz
primera y a la flota avanzar con las velas en línea,
y notó playas y puertos vacíos y sin remeros,
golpeando tres y cuatro veces con la mano su hermoso pecho
y mesándose el rubio cabello: " ¡Por Júpiter! ¿Se va a marchar
éste?", dice. "¿Se burlará un extranjero de mi poder?
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¿No tomarán los míos las armas y bajarán de la ciudad entera,
no arrancarán las naves de sus diques? ¡Id,
volad presurosos con el fuego, disparad las flechas, impulsad los remos!
¿Qué estoy diciendo? ¿Dónde estoy? ¿Qué locura agita mi mente?
Pobre Dido, ¿ahora te afectan las impías acciones?