La Eneida
La Eneida 595
Debiste hacerlo al tiempo de entregarle tu cetro. ¡Ay, diestra y promesa!
¡Y dicen que lleva consigo los patrios Penates,
que ofreció sus hombros a un padre vencido por la edad!
¿Es que no pude destrozar su cuerpo y esparcir por las olas
sus pedazos? ¿Ni pasar por la espada a sus compañeros
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y al propio Ascanio, y servirlo luego en la mesa de su padre?
Mas incierta habrÃa sido la fortuna del combate. ¡Igual daba!
¿A quién temer, si iba ya a morir? Antorchas habrÃa lanzado contra su campamento
y habrÃa llenado de fuego todas sus esquinas, y al hijo y al padre
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habrÃa liquidado con su pueblo, y yo misma me habrÃa lanzado a la hoguera.
¡Oh, Sol, que todos los afanes de la tierra iluminas con tus rayos!