La Eneida
La Eneida Acestes de su llegada y baja al encuentro de las naves amigas,
erizado de sus jabalinas y la piel de una osa de Libia:
concebido por el río Criniso una madre troyana
lo había tenido. Sin olvidar a sus antiguos padres
se alegra con los que vuelven y con agrestes tesoros gozoso
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les recibe, y cansados les reconforta con amistosa ayuda.
Cuando el día siguiente, luminoso, había espantado a las estrellas
con el otro primero, a los compañeros de toda la playa convoca
Eneas a reunión y habla desde la altura de un túmulo:
"Grandes Dardánidas, estirpe de la alta sangre de los dioses,
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se cierra el círculo de un año con sus meses cumplidos
desde que los restos y los huesos de mi divino padre