La Eneida
La Eneida en la nueva ciudad estas ofrendas en los templos que le dediquemos.
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Acestes, un hijo de Troya, da dos cabezas de bueyes
para cada una de vuestras naves: invitad al banquete
a los Penates patrios y a los que venera el huésped Acestes.
Y además, cuando la novena Aurora haya traído a los mortales
el almo día y haya despejado el orbe con sus rayos,
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dispondré en primer lugar para los teucros un combate de las naves veloces;
y el que vale en la carrera a pie, y el que osado de fuerzas
llega más lejos con la jabalina y las rápidas flechas,
o se anima a presentar batalla con el rudo cesto,
acudan todos y aguarden el premio de la merecida palma.
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Guardad todos silencio y ceñid con ramos vuestras sienes."