La Eneida
La Eneida 95
de su padre; sacrifica según la costumbre dos ovejas
y otros tantos cerdos y los mismos novillos de negro lomo,
y vino derramaba con las páteras y el alma invocaba
de Anquises el grande y sus Manes devueltos del Aqueronte.
Y así también los compañeros, según cada cual puede, gozosos
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llevan sus ofrendas, colman los altares y matan novillos;
calderos colocan otros en fila y dispersos por la hierba
amontonan las brasas bajo los asadores y queman las vísceras.
Había llegado el día esperado yya los caballos de Faetonte
la novena Aurora traían con su luz serena,
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y la noticia y del ilustre Acestes el nombre a los comarcanos
habían congregado; en alegre reunión la playa llenaban