La Eneida
La Eneida con su peso. Tras ellos, a igual distancia, la Pristis
y la Centauro disputan por ocupar el lugar primero,
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y ya lo tiene la Pristis, ya vencida la sobrepasa la enorme
Centauro, ya ambas a la vez avanzan con sus frentes
pegadas y con largas carenas surcan las olas saladas.
Y ya se acercaban al peñasco y la meta tocaban,
cuando el primero, Gías, vencedor en medio de las aguas
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increpa con sus palabras al timonel de su nave, Menetes:
"¿Dónde te me vas tan a la derecha? Vuelve aquí la proa;
besa la costa y deja que el remo roce las rocas por la izquierda;
que otros ocupen las aguas profundas." Dijo; pero Menetes, temiendo
los ciegos escollos, dobla la proa hacia las ondas del piélago.