La Eneida
La Eneida dándoles vueltas, si quedarse en los sículos campos
olvidando sus hados, si poner rumbo a las ítalas costas.
Entonces el anciano Nautes, el único al que Palas
Tritonia enseñó y famoso lo hizo con su mucha ciencia,
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estas respuestas daba (bien qué presagiaba la grande
ira de los dioses, bien qué exigía el orden de los hados)
y comienza consolando a Eneas con estas palabras:
"Hijo de la diosa, por donde los hados nos llevan y nos traen
sigamos; sea lo que sea, toda suerte debemos vencer sufriendo.
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Cuentas con el dardanio Acestes de divina estirpe:
hazle compañero de tus planes gustoso y únelo a ti,
confíale los que sobran de las naves perdidas y los que
se han hastiado de tu gran empresa y de tu suerte.
Y a los longevos ancianos y a las madres cansadas de agua