La Eneida
La Eneida 820
llanura de las aguas se encalma, escapan las nubes en el vasto éter.
Entonces las figuras diversas de su séquito, cetáceos inmensos,
y el viejo coro de Glauco y Palemón de Ino
y los raudos Tritones y todo el ejército de Forco;
la izquierda ocupa Tetis y Mélite y la virgen Panopea,
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Nisea y Espio y Talía y Cimódoce.
Entonces dulces gozos invaden a oleadas el pecho
suspenso del padre Eneas; manda rápido que todos
los mástiles levanten y tensar las velas en las entenas.
Todos a una pusieron manos a la obra y soltaron las lonas
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a izquierda y a derecha; a una tuercen y retuercen
los altísimos cabos; brisas favorables impelen la flota.
Palinuro en cabeza delante de todos guiaba el denso