La Eneida
La Eneida ejército; por su derrotero siguen los otros las órdenes.
Y ya casi la meta del centro del cielo la húmeda Noche
835
había alcanzado, con plácido reposo relajaban sus miembros
los marineros echados bajo los remos por los duros asientos,
cuando caído de los astros etéreos el Sueño ligero
apartó el aire tenebroso y dispersó las sombras
buscándote a ti, Palinuro, trayéndote a ti tristes sueños,
840
inocente, y se posó el dios en la alta popa
con la figura de Forbante y vierte de su boca estas palabras:
"Yásida Palinuro, las propias aguas conducen la flota,
soplan las brisas iguales, llega la hora de tu descanso.
Inclina la cabeza y hurta al trabajo tus ojos cansados.