La Eneida
La Eneida Aquí la antigua prole de la Tierra, los jóvenes Titanes,
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por el rayo abatidos se revuelven en la profunda hondura.
Aquí vi también a los dos Alóadas, los enormes
cuerpos, los que intentaron rasgar el gran cielo
con sus manos y arrojar a Jove de los reinos superiores.
A Salmóneo vi también pagando cruel castigo
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por imitar los fuegos de Júpiter y los sonidos del Olimpo.
Llevado éste por cuatro caballos y agitando una antorcha,
por los pueblos de los griegos y la ciudad en el centro de la Élide
marchaba triunfante, y pedía para sí honor de dioses,
pobre loco que las nubes y el rayo inimitable