La Eneida
La Eneida todos los nombres enumerar de los castigos."
Luego que dijo esto la longeva sacerdotisa de Febo,
"pero vamos ya, ponte en marcha y acaba la tarea emprendida;
démonos prisa -añade-; construidas en las fraguas de los Ciclopes
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las murallas estoy viendo y en el arco de enfrente las puertas
donde nos ordenan depositar las ofrendas debidas".
Había dicho y a la par marchando por oscuros caminos cubren
la distancia que les separa y a la puerta se aproximan.
Gana Eneas la entrada y asperja su cuerpo
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con agua fresca y cuelga la rama del umbral frontero.
Por fin, esto cumplido, realizada la ofrenda a la diosa,
llegaron a lugares gozosos y a las amenas praderas
de los bosques bienaventurados y a las felices sedes.
Aquí un aire anchuroso los campos viste de luz