La Eneida
La Eneida 640
purpúrea, y su propio sol y sus astros conocen.
Unos ponen a punto sus músculos en palestras de hierba,
compiten jugando y pelean en la rubia arena;
otros marcan el baile con los pies y recitan poemas.
Allí también el sacerdote tracio de larga vestidura
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se acompaña con los siete tonos de los sonidos
y ya los pulsa con los dedos, ya con el plectro marfileño.
Aquí la antigua dinastía de Teucro, hermosísima prole,
héroes magnánimos nacidos en tiempos mejores,
Ilo y Asáraco y Dárdano el fundador de Troya.
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De lejos contempla las armas de los héroes y sus carros vacíos;
están las lanzas clavadas en tierra y sueltos por todo