La Eneida
La Eneida Cimótoe y Tritón intentan a la vez sacar las naves
del filoso escollo; las alza él con su propio tridente
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y abre las vastas Sirtes y serena el mar
y recorre la cresta de las olas con sus ruedas ligeras.
Y como en un gran pueblo cuando a menudo surge
el motín y se enciende el corazón de los villanos,
y vuelan ya piedras y antorchas y la locura sirve a las armas.
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Entonces, si pueden ver a un hombre de grave piedad
y méritos, callan y se detienen a su lado con el oído atento;
él gobierna con palabras sus ímpetus y ablanda sus corazones:
así decayó todo ruido en el mar luego que el padre
contemplando la superficie y llevado a cielo abierto
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