La Eneida
La Eneida 140
Tronó entonces tres veces el padre todopoderoso, brillante
en lo alto del cielo, y con sus rayos y el oro de la luz por su mano
mostró una nube ardiente sacudiéndola desde el éter.
Corre de pronto en el campo troyano el rumor
de que el día había llegado en que la muralla debida fundaran.
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Reanudan encendidos el banquete y ante visión tan grande
llenan alegres las crateras y coronan el vino.
Cuando la luz del día siguiente a bañar empezaba
las tierras, la ciudad y el territorio y las costas de ese pueblo
exploran por caminos diversos: éstas eran las aguas de la frente del Numico,
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éste el río Tíber, aquí vivían los valientes latinos.