La Eneida
La Eneida albanas guardaron por sagrada, y hoy la mayor de todas,
Roma, la guarda, cuando citan a Marte al inicio del combate
y la guerra lacrimosa deciden llevar a los getas,
los hircanos o los árabes, o marchar sobre el Indo
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y seguir a la Aurora y arrebatar los estandartes a los partos.
Son dos las Puertas de la Guerra (con este nombre las llaman),
sagradas por el culto y el terror del fiero Marte;
cien tirantes de bronce las cierran y postes eternos
de hierro, y no falta a la entrada Jano guardián.
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Cuando es definitiva la decisión de combatir en los padres,
el cónsul en persona, con la trábea quirinal y el ceñidor
gobierno revestido, abre sus hojas chirriantes,
en persona convoca a las guerras; le sigue después la juventud entera