La Eneida
La Eneida Recobran luego las fuerzas comiendo y echados en la hierba
se llenan de un Baco añejo y de pingüe carne.
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Después de saciar su hambre con el banquete y retirar la mesa,
echan de menos en larga plática a los amigos perdidos,
divididos entre la esperanza y el miedo, pensando bien que viven,
bien que han llegado al final y no les oirán llamarlos.
Y en especial el piadoso Eneas lamenta la pérdida ya del fiero
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Orontes, ya de Amico y el destino cruel de Lico
y al valiente Gías y al valiente Cloanto.
Y habían ya acabado cuando Júpiter de lo alto del éter,
mirando el mar velero y las tierras que se extienden