La Eneida
La Eneida y las costas y los dilatados pueblos, así se detuvo
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en la cima del cielo y clavó sus ojos en los reinos de Libia.
Y a él que revolvía en su pecho cuitas tales,
afligida yllenos de lágrimas sus ojos brillantes,
se dirige Venus: "Oh, tú que gobiernas con poder eterno
las cosas humanas y divinas y aterrorizas con el rayo.
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¿Qué delito tan grande ha podido cometer mi Eneas
contra ti? ¿Cuál los troyanos que ven cerrarse ante Italia
el orbe entero de las tierras cuando tantas muertes han sufrido?
Cierto es que has prometido que de aquí al correr del tiempo
saldrían los romanos, de aquí los caudillos de la sangre de Teucro