La Eneida
La Eneida piadoso con mis fatigas, sea el que sea el suelo del que bellÃsimo surges, 75
siempre en mis honras, siempre serás celebrado con mis dones,
cornÃgero rÃo que reinas en las aguas de Hesperia.
AsÃsteme sólo y confirma tu numen más aún."
Asà le habla y escoge de las naves dos birremes
y para el remo las prepara y al tiempo arma a sus compañeros.
80
Y mira por dónde, súbita aparición y asombrosa a los ojos,
una cerda blanca con sus crÃas del mismo color
se recuesta en el bosque y aparece en la verde ribera:
en tu honor, precisamente para ti, Juno soberana, Eneas piadoso
la lleva en sacrificio al altar con su piara y la inmola.
85
Esa noche, larga como era, aplacó el TÃber su hinchada