La Eneida
La Eneida 170
alegres os despediré con mi ayuda y os ofreceré mis recursos.
Mientras tanto este sacrificio anual que no puede dejarse,
ya que aquí habéis venido como amigos, celebrad de buen grado
con nosotros, y ya desde hoy acostumbraos a la mesa de vuestros aliados."
Dicho que hubo esto, viandas ordena y reponer las vasos
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retirados, y él mismo dispone a los hombres en asiento de hierba,
y acoge en especial a Eneas en un lecho y en la vellosa
piel de un león y lo honra con un trono de arce.
Luego jóvenes escogidos y el sacerdote llevan a porfía
al altar las entrañas asadas de los toros y cargan en cestas
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los presentes de la fatigosa Ceres, y Baco sirven.