La Eneida
La Eneida Come Eneas y con él la juventud troyana
el lomo de un buey entero y las vísceras lustrales.
Cuando saciaron el hambre y calmaron su ansia de comer
dice el rey Evandro: "Estos ritos solemnes,
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este tradicional banquete, este ara de numen tan grande
no nos la impuso vana superstición e ignorante
de los dioses antiguos; salvados, huésped troyano, de crueles
peligros lo hacemos y renovamos honores merecidos.
Mira en primer lugar esa roca que cuelga sobre los peñascos,
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cómo se alzan a lo lejos quebrados macizos y la morada
desierta del monte y causaron los escollos ingente ruina.
Aquí estuvo la gruta, escondida en vasto abrigo,
que la figura terrible del medio humano Caco ocupaba