La Eneida
La Eneida al monte entero del Aventino, tres veces tienta en vano
los umbrales de roca, tres veces se sienta agotado en el valle.
Se alzaba un agudo farallón entre rocas cortadas
erguido a espaldas de la cueva, altísimo a la vista,
adecuado cobijo para los nidos de las aves siniestras.
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Según pendía inclinado desde la cima sobre el río de la izquierda,
lo sacudió apoyándose en contra hacia la derecha
y de sus profundas raíces lo arrancó, luego de repente
lo arrojó; truena con el impulso el éter más alto,
se agitan las riberas y refluye aterrada la corriente.
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Así apareció la gruta y sin techo la enorme
morada de Caco, y se abrieron del todo las sombrías cavernas,
no de otro modo que si el suelo, abierto por completo