La Eneida
La Eneida 395
tu confianza en mí? Si tu cuidado hubiera sido semejante,
aun entonces se nos habría permitido armar a los teucros;
ni el padre todopoderoso ni los hados vetaban que Troya
siguiera levantada y Príamo viviera otros diez años.
Y ahora, si quieres combatir y ésa es tu voluntad
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cuanto cuidado puedo prometer en mi arte,
cuanto puede sacarse del hierro o el líquido electro,
cuanto valen los fuegos y las forjas, no dudes
en tus fuerzas para lograrlo." Con esas palabras
le dio los ansiados abrazos y derretido en el regazo
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de su esposa buscó el plácido sopor en sus miembros.