La Eneida
La Eneida corroídos de chimeneas y se oyen los golpes que arrancan
gemidos a los yunques y en las cavernas rechinan
420
las barras de los cálibes y el fuego respira en los hornos,
de Vulcano morada y tierra de Vulcano por su nombre.
Aquí baja entonces el señor del fuego de lo alto del cielo.
El hierro trabajaban los Ciclopes en su vasta guarida,
Brontes y Estéropes y Piragmón con el cuerpo desnudo.
425
ocupados estaban en terminar, en parte ya pulido,
un rayo de los muchos que lanza el padre por todo el cielo
a la tierra; otra parte estaba aún sin acabar.
Habían añadido tres puntas retorcidas de lluvia, tres de nube
de agua, tres del rojo fuego y del alado Austro.