La Eneida
La Eneida armas hay que hacer para un hombre valiente. Ahora precisa es
la fuerza, ahora las rápidas manos y el arte magistral.
Evitad todo retraso." Y nada más dijo, y ellos
raudos se pusieron al trabajo distribuyendo la tarea
a suertes. Mana el bronce en arroyos y el metal del oro
445
y se licua el acero mortal en la vasta fragua.
Forjan un escudo enorme, que sólo se valga contra todos
los dardos de los latinos, y unen con fuerza
las siete capas. Unos en fuelles de viento las auras
cogen y devuelven, otros los estridentes bronces
450
templan en un lago: gime la caverna con el batir de los yunques.
Ellos alternadamente con mucha fuerza levantan con ritmo
los brazos y hacen girar la masa con segura tenaza.