La Eneida
La Eneida ¡Empuñad raudos el hierro, a las armas, subid a los muros!,
¡aquà está el enemigo, ea! " Con gran griterÃo se meten
los teucros por todas las puertas y llenan las murallas.
Pues asà lo habÃa ordenado al partir el mejor en las armas,
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Eneas: si algo ocurrÃa en su ausencia,
que no osaran formar el ejército ni confiarse al llano;
que tras el foso guardasen el campamento y seguros los muros.
Asà que si bien el pundonor y la ira les lanzan al combate,
cierran las puertas, sin embargo, y las órdenes cumplen,
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y en las huecas torres aguardan armados al enemigo.
Turno, adelantándose volando a la lenta marcha,