La Eneida
La Eneida acompañado de veinte jinetes escogidos llega de pronto
a la ciudad; monta un caballo tracio con manchas blancas
y se cubre con un yelmo de oro de rojo penacho:
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"¿Quién estará, jóvenes, a mi lado? ¿Quién el primero contra el enemigo,
eh?", dice y blande, y arroja al aire su jabalina,
señal para el combate, y altivo se lanza a la llanura.
Lanzan un grito sus compañeros y le siguen con alarido
horrísono; se asombran del cobarde corazón de los teucros,
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de que no salgan a campo abierto ni acudan los hombres
al encuentro de sus armas, de que protejan su campo. Enfurecido,