La Eneida
La Eneida 70
la ataca, y fuego pide a los compañeros que le animan
y llena su mano, furioso, con una antorcha encendida.
Acuden los demás entonces (les apremia la presencia de Turno)
y todos los jóvenes se lanzan con negras teas.
Echaron mano al fuego: una luz de pez da la humosa
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antorcha y Vulcano brasas mezcladas a las estrellas.
¿Qué dios, oh Musas, alejó de los teucros incendios
tan crueles? ¿Quién libró a los barcos de fuego tan grande?,
decidme: antigua es la fe en lo sucedido y perenne su fama.
En los días en que andaba preparando en el Ida de Frigia
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Eneas su flota y se disponía a partir hacia mares remotos,