La Eneida
La Eneida 205
que bien puede pagarse con la vida esa gloria que buscas."
Niso a esto: "En verdad nada de eso temía de ti,
y no sería justo; así el gran Júpiter a ti me devuelva
triunfante o quienquiera que esto contempla con ojos benignos.
Mas si algún dios o alguna mala suerte (como a menudo ves
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en tal peligro) me arrastran al desastre,
me gustaría que tú sobrevivieras, más digno de la vida por tu edad.
Que hubiera quien me encomendase a la tierra sacándome
del combate o pagando un rescate, o, si Fortuna lo prohibe,
que en ausencia las exequias me hiciese y adornase mi tumba.
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