La Eneida
La Eneida celebraban consejo sobre asuntos importantes del reino,
qué harían y quién sería ya el mensajero de Eneas.
En pie están apoyados en lanzas largas y con sus escudos
en medio del llano y del campamento. Entonces Niso y con él
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Euríalo solicitan presurosos ser admitidos sin demora,
que el asunto era importante y la tardanza cara. Julo
el primero les recibió nerviosos y mandó hablar a Niso.
Así entonces el hijo de Hírtaco: "Escuchad con voluntad propicia,
amigos de Eneas, y no juzguéis por nuestros años
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lo que traemos. Han callado los rútulos vencidos
por el vino y el sueño. Nosotros mismos un lugar hemos visto
para nuestro plan, que se abre en el cruce de la puerta marina.