La Eneida
La Eneida Han cesado los fuegos y negra humareda se levanta
hasta el cielo. Si nos permitís aprovechar esta fortuna
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para buscar a Eneas y las murallas de Palanteo,
nos veréis al punto regresar con el botín cargados
de una gran matanza. Y no nos engaña el camino en la marcha:
hemos visto antes las primeras casas entre valles oscuros
yendo a menudo de caza y hemos recorrido todo el río."
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Entonces Aletes, maduro de ánimo y grave por sus años:
"¡Dioses de la patria bajo cuyo poder Troya está siempre!
No queréis, sin embargo, destruir por completo a los teucros
cuando ánimos disteis así a nuestros jóvenes y pechos